Si se hace por dinero, no es arte sino fraude.
Antes de castigar a alguien, Fortuna inhibe su pesimismo.
La riqueza sacia la avaricia de la misma forma que el descanso acaba con la pereza.
Quien no consigue ser breve está condenado a la incomprensión.
Para admitir que no se sabe, nada como poder permitírselo.
No hacemos tanto el ridículo cuando nos descubren un defecto como cuando simulamos una virtud.
Lo pronosticado raramente ocurre;
lo inimaginable sucede constantemente.
Quien anuncia lo que da, más que dar, anuncia.
El necio piensa lo mismo de cosas diferentes;
el genio piensa cosas diferentes de lo mismo.
Los objetivos y quienes los persiguen avanzan a la misma velocidad.