Uno no sabe lo que piensa hasta que lee lo que ha escrito.
El sabio prefiere el éxito ajeno al fracaso propio;
el necio, el fracaso ajeno al éxito propio.
Escuchando al sabio disfrutamos;
escuchando al necio aprendemos.
No amamos a los demás por quienes son, sino por quienes nos permiten ser.
Por hacer, prisa;
al hacer, calma.
Las mayores sorpresas provienen de aquello que mejor se creía conocer.
Nadie se siente inferior a su mejor amigo.
Para la novedad, la novedad suele ser una mala nueva.
Somos lo que no vemos cuando miramos.
Sin lo que no fue, uno no sería.