La experiencia del necio el sabio la codicia.
La prueba más fehaciente de nuestra ignorancia es la facilidad con la que nos olvidamos de ella.
La alegría, cuando proviene de la desgracia ajena, no place de la misma manera.
La primera vez es la que más se disfruta y menos se recuerda;
la última vez, la que menos se disfruta y más se recuerda.
A menudo se confunde: la determinación con el egoísmo;
el menosprecio con la amabilidad;
la indiferencia con la antipatía.
La maldición de la modernidad: todos obtienen premio, pero nadie siente que gana.
La humildad no es una virtud, sino el fruto de una sana ignorancia sobre uno mismo.
Solo nos vemos cuando nos miramos en ojos ajenos.
Ninguna lección es tan instructiva como la que desmiente una convicción.
Amar es venerar la idea de uno mismo a través de otro.