No se adquiere tanto conocimiento al aprender lo que se desconocía como al desaprender lo que se creía conocer.
La sofisticación es el refugio del alma vulgar.
Un elogio es verdadero si y solo si implica un coste para quien elogia.
Queda desprovisto de virtudes quien procura estar libre de vicios.
Exhibe sus defectos quien pretende ocultar una gran virtud.
El saber no tiene dueño;
la ignorancia sí tiene esclavos.
Las relaciones nacen gracias a lo poco que se conoce del otro y sobreviven gracias a lo mucho que del otro se ignora.
El objetivo de quien elogia no es tanto ensalzar la virtud ajena como la propia.
La vida se llena con saltos al vacío.
La tristeza sonríe con mayor frecuencia que la propia felicidad.