No es tan pobre quien nunca ha recibido un favor de Fortuna como quien le confía su destino.
Solo sabe cuánto tiene quien no tiene suficiente.
No es tan feliz quien consigue lo que quiere como quien quiere lo que persigue.
No es tan esclavo quien sirve a un amo como quien gobierna una multitud de súbditos.
El éxito no reporta tanto placer cuando se era el único en perseguirlo.
Es más frecuente que pida consejo quien menos lo necesita.
El necio intenta predecir lo que viene;
el sabio consigue identificar lo que no va a ningún lado.
No reporta tanta satisfacción lo conseguido como lo no deseado.
Es imposible ser auténtico cuando se intenta.
En un debate, el sabio procura iluminar la verdad;
el necio, cegar a su interlocutor.