Al sabio se le conoce en la desgracia;
al necio, en la fortuna.
Al sabio se le conoce en la desgracia;
al necio, en la fortuna.
Los antiguos consideraban la vida un regalo;
los modernos se consideran a sí mismos un regalo para la vida.
Una persona es libre cuando es imposible distinguir su trabajo de su ocio.
Lo que procuro me esboza;
lo que evito me perfila.
Al necio le va mejor de lo que parece y peor de lo que dice;
al sabio, al contrario.
Nada tiene un futuro tan brillante como lo clásico.
Quien no envidia es feliz;
a quien no envidian es libre.
Queda desprovisto de virtudes quien procura estar libre de vicios.
Para la novedad, la novedad suele ser una mala nueva.
Cualquier necio aprecia lo extraordinario;
se requiere sabiduría para apreciar lo mundano.
Adagium es el archivo digital del dietario aforístico de JC de Merez